El 11S, Vargas Llosa y su amigo Javier Cercas
Fue el peor de los días de América y del mundo cuando cayó sobre Nueva York la peor de las tragedias organizadas por los hombres contra otros hombres. El 11S. Osama Bin Laden fue el que organizó la matanza que se llevó por delante a miles de personas, trabajadores de la Torres Gemelas y de otras zonas de Manhattan, habitantes de aquellos lugares, ciudadanos de cualquier sitio por donde cayeran los terribles espejos de la tragedia.
Un momento inolvidable que sigue teniendo consecuencias en la memoria mundial y en el recuerdo infinito de los que vivieron, y viven, esta tragedia humana que no ha caído en el olvido. Y no caerá. Fue demasiado grande este desastre como para quedarse tan solo en la memoria: es, en realidad, algo que ésta mantiene, y mantendrá, mientras haya vida en la tierra. No hay olvido para tanta desgracia.
Ahora, cuando escribo estas líneas, hace 25 años de aquella masacre que convirtió aquel país en la puerta de la desgracia. Luego los hombres, los trabajadores que siguieron con vida, los que eran jóvenes y recuerdan, los que eran viejos y no olvidan, habrán pasado esta rememoración del 11S como un duelo que seguirá a otros duelos, siempre del mismo tenor, siempre de la misma tristeza.
Esta mañana, cuando aún no era la hora en que todo aquello ocurrió en Nueva York, escuché en la radio la rememoración minuciosa de los que entonces contaron la historia. Otra vez se pusieron de punta todos los momentos en que aquello se fue convirtiendo primero en estupor y luego en realidad. Hasta la sangre.
En aquel momento, sobre las tres de la tarde de Madrid, yo estaba........
