Bendita ignorancia
Corresponsales de guerra ante el Alcázar de Toledo, destruido. / EFE
Si hay que concretar en una sola patología la muerte de la última República española habría que decir que falleció porque perdió la moderación. La actual izquierda, embebida en la Memoria Histórica como instrumento político, se centra en los atroces actos de la dictadura que siguió al golpe de Estado de los militares, el 18 de Julio de 1936. Pero pasa por alto la incómoda evidencia de que el proyecto de la República, como espacio de convivencia y democracia, había fracasado.
Quienes analizan el pasado colocando muertos en los dos platillos de la báscula de la historia jamás podrán entender otra cosa que lo que miran: nuestros muertos siempre pesan más que los otros. Y así el análisis del fratricidio de hace casi un siglo se convierte en una exhibición de tumbas, que es lo que este país siempre ha sabido fabricar con más eficacia en su pasado. Tuvimos cuarenta horrendos años de dictadura y llevamos casi medio siglo de paz, democracia y libertad. Y aún sigue pesando más la horrible muerte que la vida.
A la República, antes de........
