Una ciudad entre libros
Feria del Libro de La Laguna
Feria del Libro de La Laguna / María Pisaca
Hay pocas formas más agradables de usar el tiempo que pasear entre libros. Supongo que pertenezco a una especie a extinguir, que aún adora los libros de siempre, su tacto, su olor, el polvo de los siglos que se acumula sobre algunos de ellos y la frescura primaveral de una obra recién escrita por una autora desconocida. Lo digo sabiendo que el tiempo de los que amamos los libros se está agotando con rapidez. Vivimos en medio de una ofensiva para cambiar la experiencia de leer por la de ver, un tiempo que quiere sustituir la lectura por la experiencia digital, y lo va consiguiendo a más velocidad de la que muchos pensamos nunca que podría ocurrir. Pero no quiero –y menos hoy- ofrecerles otro sermón pesimista. Amar los libros requiere de cierto optimismo de fondo, y de una liturgia muy especial, que yo celebro también los domingos, con la misma constancia infantil con la que de niño acudía a dejarme superar por los misterios de la iglesia. Casi todos los domingos salgo de casa con destino al rastro chicharrero, con la intención de mirar, quizá de encontrar un título concreto, acabar detenido ante una portada, hojear un ensayo del que no había oído hablar nunca o leer las primeras páginas de una novela escrita por alguien a quien no conozco. Entre la quincalla y la........
