La chaladura
Trump anuncia "fuertes" ataques a Irán: "Vamos a devolverles a la Edad de Piedra"
Durante décadas, el orden internacional –con todas sus imperfecciones, sus abusos y sus hipocresías– descansaba sobre la certeza de que Estados Unidos podía equivocarse, incluso gravemente, pero no era una nación imprevisible. Había una lógica, un marco, una cierta coherencia estratégica que permitía a sus aliados –y también a sus adversarios– anticipar sus movimientos y adaptarse a ellos.
Eso ya no existe. Desde la irrupción de Trump en la política estadounidense, y especialmente tras su regreso al poder, la primera potencia del mundo ha pasado de ser un actor discutible a convertirse en un factor de incertidumbre permanente. No es que haya cambiado de prioridades –eso entra dentro de lo aceptable en democracia–, es que Estados Unidos ha dejado de comportarse como un actor racional en sus decisiones de política internacional.
Trump no dirige la política exterior de Estados Unidos: la somete a sus impulsos. Ahí están sus ataques personales al presidente francés Emmanuel Macron, impropios no ya de un jefe de Estado, sino de cualquier persona con un mínimo de educación. Y no es el único político al que Trump ha agredido verbalmente. Dudo que quede un mandatario........
