Incendiar el patio
Pedro Sánchez preside la reunión del comité ejecutivo federal del PSOE, en la sede del partido, junto a Narbona, y Montero. / José Luis Roca
Pedro Sánchez ha anunciado elecciones para el 29 de noviembre y ha señalado a los enemigos contra los que piensa disputarlas: las élites económicas y sociales, la derecha y la ultraderecha, los fondos de inversión, los tecnooligarcas y otros poderes que nadie elige pero que pretenden controlar el país y el planeta. Después de la derrota parlamentaria de sus decretos de vivienda, Sánchez reclama una mayoría progresista más amplia con la que doblegar a todos esos poderes confabulados contra él. La convocatoria llega envuelta en una explicación muy conveniente: lo que le ha faltado para gobernar mejor han sido votos. Es una manera bastante audaz de presentar el balance de ocho años en el poder. Sánchez vuelve a ofrecerse como la solución a problemas que han crecido durante su mandato. En vivienda, esa operación exige una considerable confianza en la desmemoria del personal. Quien lleva años presidiendo el Gobierno comparece ahora con el ímpetu de un recién llegado, dispuesto a enfrentarse a los intereses que impiden a los ciudadanos vivir decentemente. Uno esperaría alguna explicación sobre lo que hizo mientras esos intereses se fortalecían.
Sánchez ha decidido cambiar el eje del conflicto: esta legislatura se ha........
