Barrio lindo: Cuando el fuego nos mostró el capital invisible de Bolivia
Estos días Santa Cruz acaba de vivir una de las tragedias comerciales más grandes de su historia reciente. El incendio de la Feria de Barrio Lindo no solo redujo a cenizas galpones y mercadería, sino que también dejó al descubierto una verdad incómoda: en Bolivia existe una importante riqueza que trabaja todos los días generando empleo y nueva economía, pero que sigue siendo invisible para el sistema formal.
Las cifras preliminares estremecen. Alrededor de 10.000 puestos pertenecientes a 14 asociaciones fueron afectados por el incendio. Miles de familias perdieron en cuestión de horas el patrimonio construido durante décadas de trabajo.
Las autoridades aún realizan un peritaje de lo perdido y no existe una valoración oficial de los daños, precisamente por la magnitud del siniestro. Sin embargo, desde la economía es posible dimensionar la magnitud del problema.
Si asumimos de manera conservadora que cada puesto almacenaba mercadería por un valor promedio de 150.000 bolivianos, el inventario comprometido alcanzaría aproximadamente los 1.500 millones de bolivianos (cerca de 160 millones de dólares).
Si se incorpora a esto un valor económico de las casetas, instalaciones, mobiliario, maquinaria equipos, mejoras, vehículos y otros activos productivos, el patrimonio asociado podría ubicarse entre los 250 a 400 millones de dólares. No son cifras oficiales, solo escenarios de análisis económico, pero sirven para entender algo fundamental: Barrio Lindo no es solamente una feria, es una enorme unidad productiva que semanalmente convoca a miles de fabricantes, importadores, confeccionistas, transportistas, servicios logísticos, pequeñas industrias y consumidores de todo el País.
La pregunta es inevitable: ¿Cómo puede desaparecer en cuestión de horas un patrimonio de cientos de millones de dólares, de miles de familias, sin que exista un mecanismo financiero capaz de protegerlo o de construirlo rápidamente?
Una parte de la respuesta está en el libro escrito hace más de dos décadas por el economista peruano Hernando de Soto en “El Misterio Del Capital”. Su tesis continúa siendo extraordinariamente vigente para países en desarrollo y, especialmente para Bolivia.
De Soto sostiene que los países en desarrollo no son pobres porque carezcan de riqueza, sino porque gran parte de esa riqueza permanece fuera del sistema institucional. Son activos que existen, que generan ingresos y tienen valor económico, pero que no pueden transformarse en crédito, en inversiones ni en financiamiento porque carecen de reconocimiento........
