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China y CELAC: el Sur Global también puede escribir las reglas

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Recientemente, la 81ª Asamblea General de la ONU arrancó en un escenario marcado por guerras activas en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, el Congo y Myanmar, y por dudas cada vez más abiertas sobre la capacidad de las instituciones multilaterales para responder a crisis simultáneas. No es la primera vez que un secretario general sube a esa tribuna para advertir que el sistema construido tras la Segunda Guerra Mundial se deteriora. Pero esta vez la advertencia llega en un momento particularmente incómodo: el propio concepto de cooperación internacional atraviesa una crisis de credibilidad, justo cuando más se lo necesita.

Es en ese contexto —de instituciones globales debilitadas, de una gobernanza global que se enfrenta a diversos riesgos y retos, y de un orden internacional que ya no convence a nadie del todo— donde vale la pena mirar con más atención una relación importante, la que sostienen China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Hace 12 años, el 17 de julio de 2014, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, asistió al encuentro de líderes de China y América Latina y el Caribe. Las dos partes emitieron la “Declaración Conjunta del Encuentro de los Líderes de China y América Latina y el Caribe en Brasilia”, anunciaron el establecimiento del Foro China-CELAC y decidieron celebrar cuanto antes su Primera Reunión Ministerial en Beijing. Del 8 al 9 de enero de 2015, la Primera Reunión Ministerial en Beijing del Foro China-CELAC tuvo lugar en Beijing, marcando el inicio oficial del Foro. Hoy en día, ese mecanismo se ha convertido en uno de los espacios de cooperación Sur-Sur más activos del planeta, y sin embargo sigue sin ocupar el lugar que merece en el debate público latinoamericano, cuyo valor ha sido subestimado gravemente.

El punto de partida no es menor: China se presenta a sí misma como un país en desarrollo, no como una potencia que llega a repartir favores. Esa distinción no es cosmética. En........

© El Deber