Queremos inversión, ¿pero queremos inversionistas?
Que en Bolivia estemos discutiendo una nueva Ley de Inversiones es, por sí solo, una buena noticia. Más allá de si necesitamos modificar la Constitución y de las correcciones o mejoras que pueda requerir el proyecto, el solo hecho de abrir este debate significa reconocer algo que durante muchos años pareció olvidarse: Bolivia necesita inversión privada, nacional y extranjera, para salir adelante.
La inversión genera empresas, empleo, producción y riqueza. Sí, riqueza. Una palabra que durante los últimos veinte años casi llegó a tener una connotación negativa. Parecía que había que disculparse por tener éxito, por ganar dinero o por construir una empresa rentable.
Por supuesto, hablamos de riqueza generada dentro de la ley, pagando impuestos, respetando las normas y cumpliendo las obligaciones que corresponden. Pero, dentro de ese marco, generar riqueza no debería ser algo que una sociedad cuestione. Debería ser algo que valore.
Por eso creo que la discusión sobre la nueva Ley de Inversiones es importante, pero también insuficiente.
Necesitamos seguridad jurídica, pero también necesitamos........
