“La casa de Lúculo”
Si no me equivoco era Vargas Llosa quien decía que llegaba un tiempo en que las personas mayores volvían a releer los libros que habían leído en años lejanos, algunos de los que poco recordaban, pero que volver sobre sus páginas provocaban el mismo placer de antaño.
Yo he dejado de estar al día con los nuevos autores –nacionales y extranjeros– porque estoy leyendo menos. La vista no ayuda a cierta edad, ni los temas y las formas que atraen poco. Entonces, volver a los viejos textos causa gozo, aunque pareciera delirante, disparatado, que, en vez de leer lo nuevo cuando no queda mucha vida por delante, se vuelva al pasado.
Entre varios libros he vuelto a leer “La Iliada”, traducida del griego antiguo por mi admirado amigo Mario Frías Infante, lo que me ha llevado meses, porque lo fui disfrutando de a momentos; lo fui devorando poco a poco. Ya había hecho lo mismo con “El Conde de Montecristo”. Ahora tengo encima de mi velador a “Don Quixote de la Mancha”, pero con una letra diminuta, por lo que demoraré un año en releerlo, si lo hago bien. Y en estos días apestosos, cuando irrita ver la televisión y leer los periódicos, he ahí que........
