Cara a cara
Las nuevas autoridades se alistan para asumir. En unos días, el 28 de abril, recibirán sus credenciales y, posteriormente, asumirán los cargos de manera formal. Hasta el 4 de mayo, la transición estará completa y será momento de la nueva y esperanzadora gestión. El voto ciudadano se alimenta precisamente de esa esperanza, de esa ciega confianza en tiempos mejores. Los electos, tanto del ejecutivo como del legislativo, tienen muy poco tiempo para respaldar ese sentimiento optimista que invade cada inicio de gestión. La situación económica está compleja y la paciencia social al límite.Se espera milagros de los gobernantes entrantes. Las necesidades acumuladas y el estado de abandono generalizado que dejan las administraciones salientes son notorias. La falta de recursos es más que conocida. Los mismos postulantes enfatizaban ese factor en la campaña. Por ello, revertir esta sensación de desgobierno alimentada de paros prolongados en salud, con el deterioro de calles y camino – entre muchos problemas – demanda acciones urgentes. Los discursos y las explicaciones quedaron atrás, es tiempo de la gestión y de la implementación de soluciones inmediatas.
El 50/50 es bandera y demanda. La posibilidad de concretar los planes presentados en campaña pasa por materializar una real redistribución de recursos que permite a Gobernaciones y alcaldías menores acceder a la financiación necesaria para hacer gestión. Sin un pacto fiscal renovado, sin recursos que lleguen a las regiones, poco cambiará. Por eso, acabo esta reflexión post electoral con un dicho popular que matiza las tantas promesas políticas: “otra cosa es con guitarra”.
