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The day after, ¿qué haremos?

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En algún momento, las crisis terminarán agotándose. Dice el dictado popular: No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. No tengo idea cual será la salida política. Sin embargo, existe una realidad incómoda que trasciende cualquiera que sea el desenlace: la crisis económica seguirá allí al día siguiente. Firme, obstina, dolorosa. The day after llegará.

Los problemas estructurales no desaparecerán porque cambie el ocupante del gobierno, porque se firme un pacto político o porque algún sector declare una victoria histórica en las calles. Además, en el corto plazo, el déficit fiscal, la escasez de divisas y problemas energéticos seguirán existiendo. Y la confianza, ese activo invisible pero indispensable para cualquier recuperación económica, tardará mucho en reconstruirse.

Otro hecho de la realidad es que sin una salida política sostenible no existe ninguna posibilidad de recuperación económica. Ninguna.

La economía puede soportar malas políticas durante algún tiempo. Lo que rara vez sobrevive es a la ausencia total de política entendida como capacidad de construir acuerdos mínimos.

Desde el inicio del 2026, la economía boliviana había comenzado a mostrar algunos signos modestos de recuperación, aunque también el gobierno cometió varios errores, como la gasolina adulterada.

El tipo de cambio se estabilizó parcialmente, las reservas internacionales del BCB se recuperaba tímidamente, se habían retirado las subvenciones al combustible, la cooperación internacional apoyaba a Bolivia y hasta la calificación de riesgo internacional mejoró.  

La economía no estaba corriendo una maratón precisamente. Apenas caminaba con cierta timidez por los pasillos del hospital después de varios años de internación. Había abandonado parcialmente la terapia intensiva y avanzaba con ayuda de muletas, respiración asistida y el optimismo excesivo de algunas autoridades oficiales.

Hoy la economía ha vuelto a la sala de cuidados intensivos. Y el problema es que donde deberían estar médicos, enfermeras y especialistas discutiendo protocolos de estabilización y recuperación económica, la unidad ha sido ocupada por vecinos, parientes, dirigentes, expertos autoproclamados, activistas de redes sociales, mascotas intelectuales del proceso de cambio y movimientos........

© El Deber