El Índice de Responsabilidad Ciudadana (IRC)
Bolivia necesita refundarse sobre compromisos concretos con la patria. No es posible que años de esfuerzo colectivo para construir una carretera sean dañados en horas por un puñado de bloqueadores. No es posible que desconocidos destruyan bienes ajenos sin consecuencia alguna. No es posible que energúmenos incendien una patrulla policial, que adoctrinados chicoteen en vía pública a quienes simplemente quieren circular, o que ciudadanos bloqueadores impidan el paso de ambulancias y oxígeno destinados a hospitales. No es posible, tampoco, que estudiantes permanezcan más de cinco años en universidades financiadas con dinero público, ni que maestros pagados por la sociedad sean quienes promuevan el desorden y la violencia.
A escala menor, pero igualmente corrosiva, se ha normalizado pasarse semáforos en rojo, ensuciar baños públicos, dañar la jardinería y el ornato de las ciudades, pegar publicidad en cualquier pared y pagar coimas para “acelerar” trámites. Todo esto forma ya parte del paisaje cotidiano.
El problema de fondo es la ausencia de consecuencias. Cuando un ciudadano percibe que su conducta —buena o mala— no tiene ningún efecto sobre lo que recibe del Estado o del mercado, el incentivo para comportarse........
