El disfraz que ya no engaña
Hubo un tiempo en que las calles de Bolivia hablaban el lenguaje de la justicia. Eran los tiempos de Juan Lechín Oquendo, Irineo Pimentel, Federico Escóbar, Filemón Escóbar, que se ocupaban realmente de la gente. Ellos llevaban a cabo verdaderas protestas sociales. Hoy, cuando el Movimiento Al Socialismo (MAS) convoca a sus bases, o lo que queda de ellas, el discurso se calza el mismo traje de “lucha popular”. Sin embargo, basta mirar los hechos para entender que el disfraz ya no engaña a nadie. No estamos ante un pueblo que exige derechos. Estamos ante una minoría política que no tolera perder el poder.
Las recientes movilizaciones del ala “evista” no reclaman mejoras para el campesinado ni justicia para los olvidados. Exigen el poder para Evo Morales, inhabilitado por la justicia constitucional. Exigen, con la violencia de los bloqueos que paralizan ciudades enteras, que una persona, no un pueblo, vuelva a ocupar el sillón presidencial. Piden impunidad para los diferentes delitos cometidos por el mandamás del Chapare. Quieren que el pueblo olvide y ni nombre, ni mencione los delitos de pedofilia, entre otros, de los que ya se le acusa. ¿Dónde queda la “reivindicación social” cuando todo se reduce a un nombre propio?
La historia boliviana del último ciclo........
