Una reforma policial impostergable
Bolivia vuelve a mirarse en el espejo incómodo de su Policía. No por una crisis aislada ni por un escándalo pasajero, sino por la constatación de que la institución encargada de resguardar el orden y la seguridad ciudadana arrastra una degradación profunda, acumulada durante décadas y hoy inocultable. El plan de modernización y reinstitucionalización presentado por el comandante general Mirko Sokol abre una oportunidad que el país no puede desperdiciar: discutir, con seriedad de Estado, una reforma estructural impostergable.
Los datos conocidos en apenas dos meses de gestión son elocuentes: 151 efectivos denunciados por corrupción, la mayoría por cobro de coimas, describen un mal cotidiano que la ciudadanía padece desde hace años. Pero reducir el problema a ese fenómeno sería engañoso. La Policía también ha sido golpeada por casos mucho más graves: exjefes antidroga encarcelados por narcotráfico, redes de tráfico de vehículos con participación policial y uniformados vinculados a delitos de alta peligrosidad. La corrupción no es........
