La ruta de siempre, la tragedia de nunca acabar
Otra vez. La ruta hacia los Valles cruceños —el viejo camino a Cochabamba— vuelve a convertirse en escenario de desastre. Derrumbes, mazamorras, vehículos atrapados y, lo más doloroso, una vida perdida. No es un hecho aislado. Es un patrón.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) confirmó la muerte de un pasajero tras la caída de rocas, mientras cientos de vehículos quedaron varados en el tramo La Angostura–Samaipata . Las lluvias, intensas y persistentes, provocaron deslizamientos en puntos críticos como Petacas, Playón o Chorro Viejo, obligando incluso al cierre total de la vía.
La explicación oficial es conocida: la fuerza de la naturaleza. Y sí, sería absurdo negarla. Pero también sería irresponsable aceptarla como única causa. Porque cuando la tragedia se repite, deja de ser solo natural y pasa a ser estructural.
Las señales estaban ahí. Samaipata, El Torno, años de advertencias, de reportes, de accidentes que no fueron suficientes para generar una política........
