Cuando la calle deja de ser segura
El asesinato del librecambista Marcial Franco Salazar Ibáñez, de 72 años, a plena luz del día y en plena vía pública en Santa Cruz de la Sierra, no es solo un crimen más en la estadística policial. Es un episodio que revela con crudeza el deterioro de la seguridad ciudadana en la capital económica del país. La audacia con la que los delincuentes actuaron —sin importar la hora ni la presencia de testigos— confirma una percepción cada vez más extendida entre los ciudadanos: la violencia urbana ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una amenaza cotidiana.
El caso se suma a una cadena de episodios que han marcado la agenda informativa de las últimas semanas. Asaltos a mano armada en estaciones de servicio, robos violentos contra comerciantes y ataques a plena luz del día muestran que la delincuencia se mueve con creciente confianza. Lo que antes ocurría en horarios marginales o en zonas apartadas ahora sucede en espacios abiertos, en avenidas transitadas y en lugares donde miles de personas realizan sus actividades diarias.
En sectores tradicionales del centro urbano, la sensación de inseguridad........
