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Presidente: no es tiempo de bromear, es tiempo de pactar y reconciliar

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13.08.2026

Desde hace 201 años, Bolivia sufre la falta de acuerdos políticos estructurales, y convive en un mar de grietas políticas combinadas con prejuicios sociales que imposibilitan la consumación de transformaciones históricas. En periodos de crisis se patentiza más esa condición. Salvando pocas excepciones (me viene a la memoria Germán Busch) los presidentes, terminan mirándose el ombligo, o gobernando para favorecer entornos palaciegos.

Hace unos meses atrás, escuche decir al politólogo Diego Ayo, que el actual presidente es “una persona enamorada de sí misma”. En su momento me pareció graciosa y ocurrente la afirmación. Pero pasado el tiempo, la descripción cobra otra dimensión cuando constatamos excesos de slogans, anuncios, o bromas como las de “gobernabilidad mediantes acuerdo con instituciones estatales”. Mucha dosis para un gobierno que hasta ahora no ofrece certezas, sobre dónde nos dirigimos, menos cómo y en qué estado llegaremos. 

En nueve meses, el gobierno no ha fijado ni los cimientos de su gobernabilidad política. No hay acuerdos con organizaciones políticas, ni con la calle, ni con sectores productivos, o con los sectores prestos para movilizarse, Por si fuera poco, el actual gobierno tiene una bancada legislativa fragmentada, su vicepresidente baila y canta por cuerda separada, una tregua que vence en octubre, un gabinete que parece achicado en cantidad y calidad, y un sinfín de........

© El Deber