Eliminar Culturas no es austeridad, es renunciar a una obligación del Estado
La eliminación del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, dentro de la reducción del gabinete no es un simple ajuste administrativo. Rebaja la jerarquía de una obligación constitucional, debilita la protección del patrimonio y deja sin conducción política clara a uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo sin depender de la renta extractiva.
La institucionalidad cultural boliviana ya era insuficiente incluso cuando tenía rango ministerial y dos viceministerios. El Registro Plurinacional de Artistas apenas alcanza a unas 23.000 personas, frente a estimaciones sectoriales que sitúan por encima de 300.000 el número de trabajadores vinculados con la cultura. La pregunta nunca debió ser si ese ministerio funcionaba bien, sino qué institucionalidad necesita Bolivia para proteger su diversidad y convertir la cultura en una política de desarrollo.
La respuesta oficial ha sido trasladar esas funciones a una Agencia Nacional de Turismo, Folclore y Gastronomía, cuya dependencia, presupuesto y........
