La conspiración es más cómoda
La noticia llegó desde arriba —literalmente—: la NASA completó con éxito la misión Artemis II y volvió a llevar humanos a rodear la Luna, después de más de medio siglo.
Yo nací en 1965. Mi infancia estuvo “contaminada”, en el mejor sentido, por la carrera espacial y por la épica de Apolo 11. Los niños de esa época crecimos mirando el cielo con fascinación, convencidos de que la ciencia no se discutía: se aprendía.
Hoy, en cambio, hasta lo evidente parece negociable. La evidencia, en estos casos, no refuta. Incomoda. Ciencia, tecnología, décadas de acumulación de conocimiento, ensayo y error, cálculo y corrección. Todo eso que uno supone debería generar asombro.
Pero no. En paralelo —porque hoy todo ocurre en paralelo— apareció en redes un personaje local, de esos que combinan convicción inquebrantable con evidencia inexistente, explicando que la Tierra es plana, que la NASA miente y que lo de la Luna es un montaje de Hollywood.
No es nuevo. Tampoco es aislado. Pero sigue fascinando. Lo curioso no es que........
