Recortar se dice fácil; se vota difícil
Pocas veces un diagnóstico económico ha generado tanto acuerdo. El desempleo llegó a 9,6% en el trimestre junio-agosto, la economía rozó la recesión técnica a mediados de año y el gasto fiscal lleva años superando a los ingresos, al punto de que el propio Gobierno se fija como meta bajar el déficit estructural de 2,8% a 1,8% del PIB. Nadie discute qué hay que hacer; la pregunta es si es posible aprobarlo. El ajuste fiscal dejó de ser un desafío técnico para convertirse en uno legislativo.
Contener el gasto fue uno de los ejes de la última elección presidencial. El presidente Kast prometió un ajuste de US$6.000 millones en 18 meses y, más allá de las dudas sobre su factibilidad, ningún candidato defendió abiertamente gastar más. Pocas ideas concitan un respaldo tan transversal en el mundo político.
Sin embargo, ese consenso se disuelve partida por partida en la discusión del presupuesto. El proyecto para 2027 no reduce el........
