No gestionemos edades, gestionemos capacidades
En una organización pueden trabajar personas que recién comienzan su trayectoria y otras que acumulan décadas de experiencia. A menudo, esa convivencia se ve como un desafío en cuanto a distintas maneras de comunicarse, aprender o resolver problemas. Pero también puede ser una oportunidad para construir equipos más integrados y cohesionados. Depende de cómo entendamos el envejecimiento.
Desde la neurociencia sabemos que envejecer no significa perder capacidades en bloque. Algunas habilidades, como la rapidez para procesar información nueva, tienden a disminuir con los años y otras, vinculadas al conocimiento acumulado y la experiencia, pueden mantenerse. Son tendencias, no etiquetas individuales. Una persona mayor puede necesitar más tiempo frente a una tarea desconocida y, al mismo tiempo, identificar con........
