El Presidente que no sabía decidir
Usualmente demarcamos la política en base a una dualidad: izquierda y derecha. Sin embargo, conviene escapar de esa lectura. Impide ver lo que debemos ver hoy en día: un Presidente incapaz de tomar decisiones.
Lo puedo imaginar concentrado en una reflexión budista buscando que la decisión se le arrime, lo invite a bailar, lo seduzca. No ocurre: la señora Decisión no se arrima, no lo invita a bailar y, ¡ay, mi Dios!, no se deja seducir, aunque el señor Paz Pereira detente la medalla presidencial de 22 kilates de oro.
¿O sea? O sea, tenemos un nuevo juego dual en ciernes: los decididos versus los indecisos. Ese es el novedoso eje temático-conflictivo que conviene rescatar.
¿Hay ejemplos? Sí, la Alemania de Weimar. Tras la crisis financiera mundial de 1929, Alemania quedó sumida en una brutal crisis económica. En ese ambiente, los partidos democráticos moderados fueron incapaces de formar coaliciones y se la pasaron bloqueándose mutuamente. Asimismo, los gobiernos de la época recurrieron sistemáticamente a gobernar por decreto presidencial ante la imposibilidad de aprobar leyes. Esta realidad vació de contenido a aquella Asamblea Legislativa y acostumbró a la ciudadanía a la idea de que el debate........
