La psicología de Luis de la Fuente: el seleccionador que no controla nada y lo ganó todo
El sábado pasado, la selección española jugó en Oviedo, mi ciudad. España llevaba 11 años sin pisar el Carlos Tartiere y era su primera visita al norte desde que es campeona del mundo, así que el ambiente venía cargado desde por la tarde. Antes del partido saltaron al césped 60 gaiteros de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo. Sonó el Asturias, patria querida y el estadio entero lo cantó con esa mezcla de orgullo y nudo en la garganta que conoce cualquier asturiano. Después llegó la Marcha Real, esta vez a gaita, y el vídeo corrió por toda España en cuestión de horas. Rodri levantó la Copa del Mundo ante la grada y el Tartiere sonó como si el gol ya se hubiera marcado.Abajo, en la banda, un señor de 65 años lo miraba todo con mucha quietud, muy tranquilo, un paso por detrás de la fiesta. Ese señor es hoy el seleccionador más laureado de la historia de España. Hace 3 años, media España preguntaba quién era. Lo que pasó entre una cosa y la otra explica mucho más que un palmarés. Y te toca de cerca, aunque el fútbol te dé igual.
Un seleccionador no juega. No chuta. No puede parar un penalti ni evitar un resbalón en el minuto 89. Todo lo que decide un marcador ocurre fuera de sus manos, en las piernas de otros. La psicología lleva años diciendo que la vida se ordena en 3 zonas: lo que controlas, lo que influyes y lo que te toca aceptar. Pues bien, un entrenador es alguien que ha hecho profesión de la zona del medio. Vive de influir en lo que no controla: elige personas, construye contextos, sostiene valores. Y luego se sienta en un banquillo a mirar, como un padre mira a su hijo entrar al examen o como tú miras a tu equipo presentar el proyecto que preparasteis juntos.
Luis de la Fuente lleva años contando cómo se hace ese trabajo. Lo dice en las ruedas de prensa, casi de pasada. Merece la pena escucharle.
Nació en Haro, La Rioja, en 1961. Fue un lateral discreto y un entrenador que entró en la Federación en 2013 para hacer un trabajo silencioso: formar a los chavales de las categorías inferiores. Una década sembrando. Campeón de Europa sub-19 en 2015, campeón de Europa sub-21 en 2019, plata olímpica en Tokio. Muchos de aquellos chavales se llaman hoy campeones del mundo.
En diciembre de 2022 le dieron la selección absoluta y el país lo miró con escepticismo: venía de la cantera, no era mediático, no daba titulares. En su segundo partido, España perdió en Escocia y el linchamiento fue inmediato. Quién es este señor, se preguntaba medio país. Él respondió a su manera, con un partido ganado tras otro y una frase que ya entonces sonaba a declaración de intenciones: el fútbol un día te pone arriba y otro abajo, así que equilibrio. Después llegaron la Nations League, la Eurocopa y el Mundial. Nadie ha ganado tanto con España. Y lo más interesante no es el palmarés.........
