'Moonwalk' moral con Michael Jackson: ¿por qué su biopic llena las salas de cines?
¿Y qué hacemos con él? La crítica, incluida la de este periódico, ha sido muy clara, y el público también: Michael, el cuestionado biopic sobre el Rey del Pop, ha facturado 217 millones de dólares en el fin de semana de su estreno. En este nuevo género audiovisual a beneficio de los legatarios también es el indiscutible número uno. Nunca ningún biopic musical facturó tanto.
He escrito en multitud de ocasiones sobre el peso casi divino que depositamos en ciertos artistas. Porque sentimos que le hablan a los rincones más privados de nuestra inquietud, o porque colman con su talento ese gran agujero que tiene el donut de la vida, que es la falta de sentido. Esto, por supuesto, es culpa nuestra: los artistas son humanos, bastante fallidos la mayoría. Pero proyectan en nosotros una trascendencia balsámica.
Algunos de ellos tienen detrás, además de la musical, una suerte de industria del mito que vela por seguir difundiendo la palabra y guardando sus esencias (e inflando los bolsillos). El mito de Michael, como se encarga de transmitir la película, ajena a cualquier matiz, es el de un ser puro, casi alienígena, que bajó de los cielos para hacer mejor el mundo con su música. Y la música es tan buena que casi nos lo podemos creer.
Pero, ¿qué hacemos con… lo otro? Las piernas del escándalo tienen mucho que ver con la imagen mental que tenemos formada sobre su protagonista, es decir, con nuestras expectativas. Cuando corrió el rumor de que Keith Richards había esnifado las cenizas de su padre, a nadie le pareció mal, porque, bueno, es Keith Richards. Las estrellas de rock fueron los piratas del siglo XX, y del pirata........
