Núñez Feijóo es el rehén de Vox en Marruecos
Tiene razón Alberto Núñez Feijóo cuando señala la desnudez de Pedro Sánchez. La gestión del Gobierno en la frontera expone una mezcolanza inaceptable de improvisación, opacidad y vasallaje ante las maniobras del Palacio Real marroquí. Señalar la negligencia no es solo un derecho de la oposición, sino una obligación elemental de quien aspira a desempeñar una alternativa.
El problema empieza cuando el aspirante a la jefatura de la nación decide disfrazarse de incendiario. Acosado por los sondeos y por la sombra alargada de Vox, que se proyecta como el gran catalizador del pánico migratorio, Feijóo ha preferido el atajo de la crispación al sosiego del Estado. La sobreactuación connota una vehemencia impropia de quien se mide el traje para entrar en la Moncloa. Resucitar el fantasma del ardor guerrero de Aznar o dar aire al disparate de Ayuso, partidaria de romper las relaciones con el vecino del sur, demuestra una ceguera táctica alarmante.
La respuesta de Marruecos ha sido el espejo tramposo donde se refleja esta comedia. El comunicado aprensivo de Rabat en respuesta a la beligerancia del PP resulta profundamente falaz cuando intenta lavar su responsabilidad en el uso del flujo humano como arma de chantaje fronterizo.
Lejos de........
