Ya no tenemos 'hobbies' ni sabemos zurcir calcetines. Es un problema
Antes, era habitual que los adultos hiciéramos alguna clase de trabajo manual. Eran cosas que no tenían nada que ver con nuestro trabajo, pero que eran casi tan exigentes como un trabajo. Tocar el piano. Coser los bajos de los pantalones. Pintar. Modelar arcilla.
Requerían concentración, muchas horas de práctica y sobreponerse a unas cuantas frustraciones. Para nuestras abuelas, algunas de esas actividades tenían que ver con la autosuficiencia y el ahorro. En ocasiones, era una cuestión de estatus: no hace tanto, una mujer que supiera música tenía más valor social que una que no; un hombre que supiera reparar los electrodomésticos de su casa era considerado más viril. A veces eran solamente un modo de escapar de las obligaciones. Cuando yo era niño, muchos adultos dedicaban una enorme cantidad de tiempo a montar y afinar precarios aparatos analógicos que les permitían hablar de cualquier cosa con otros radioaficionados. Había locos de las maquetas de trenes y de barcos; no era raro que un adulto tuviera en el garaje un scalextric.
Ahora no hacemos ninguna de esas cosas. A juzgar por lo que veo a mi alrededor, quisiéramos, pero no lo conseguimos. En parte, porque en la mediana edad el trabajo absorbe la mayor parte del tiempo y del ancho de banda mental;........
