La carrera profesional: de la escalera al río
Hace años que los expertos advertían de que la carrera tradicional, básicamente vertical, era una especie en extinción: los puestos más elevados de la pirámide eran cada vez más escasos y convertir su conquista en el principal objetivo terminaba generando frustración. Pero la transformación va hoy mucho más allá. El propio concepto de progreso está cambiando. Para muchas personas, progresar ya no significa necesariamente ascender: puede consistir en ganar autonomía o libertad, especializarse, cambiar de sector, emprender y regresar después a una organización, aceptar un movimiento lateral o incluso renunciar temporalmente a una mayor responsabilidad. Si las motivaciones son cada vez más diversas, también tendrán que serlo las carreras.
La vieja escalera —ascender peldaño a peldaño, siempre en la misma dirección— ha dejado de representar la realidad. La carrera profesional se parece hoy más a un río: tiene zonas de rápidos y remansos, bifurcaciones, cambios de cauce y nuevos afluentes. Y, como en el río, lo que define el recorrido ya no es tanto el destino como el trazado. Y esos cambios de trazado, a veces abruptos, pueden acabar configurando un destino distinto al........
