Medidas que no protegen lo más urgente
Después de tanto y tanto procrastinar, el Gobierno terminó boicoteándose a sí mismo y el gran anuncio quedó eclipsado por una falta de seriedad que sólo se explica por la extrema debilidad. Tocó sainete. Hubo miembros del Consejo de Ministros que se negaron a entrar como si aquello fuese una reunión en la Facultad.
Si los de Sumar optaron por el teatro, malo. Malo por el esperpento en medio de una situación tan preocupante.
Si la ultraizquierda trató de imponer la ideología sobre la urgencia, malo. Malo por el partidismo en plena emergencia nacional.
Y si estuvo a punto de haber un cisma real en el seno del Ejecutivo, malo. Malo porque una guerra dentro del Gobierno no parece el mejor remedio para hacer frente una guerra internacional.
En otro escenario, el espectáculo daría para morirse de risa. Como es grave le dan a uno ganas de morirse de pena. Afortunadamente, Sánchez estuvo dispuesto a levantarnos el ánimo para corroborar el lado cómico que habita en quienes sufren pulsiones autoritarias tan agudas como las suyas.
Tuvo el detalle, imprescindible en este trance de decirnos cómo se siente. Así que al menos podemos sentirnos bendecidos. Seguro que Trump y Merz se han escondido bajo la mesa, asustados. Fijo que los islamistas empatizarán pronto con él. Al menos yo, lo reconozco, encuentro en los siempre sinceros sentimientos del Presidente una razón para seguir viviendo y no dejarme llevar por el absurdo existencial. Menos mal.
Añadió, además, otro gesto de generosidad regalándonos algunos de sus........
