Castilla y León pone techo a Vox y obliga a Abascal a acercarse a Feijóo
Lo mejor de las elecciones de Castilla y León para el PP no es el resultado, sino la sensación de consolidación de ciclo. Mañueco gana las elecciones y continuará como presidente. Pero lo relevante no es el nombre del vencedor, sino el paisaje político que dibuja el escrutinio.
La suma del conjunto de la derecha supera por tercera vez la barrera del 50%. En concreto, un 55%. Diez puntos de ventaja sobre la izquierda. Demasiada distancia, piensan en Génova, como para que Sánchez pueda obrar el milagro de San Genaro.
Es cierto que hablamos de una región especialmente propicia para el PP por su implantación en el territorio y su dominio de los mecanismos de poder local. Pero igualmente cierto es que la distancia entre bloques es ya tan amplia que lo coyuntural deviene estructural. Nada, de momento, hace presagiar que la tendencia vaya a revertirse.
Conviene recordar de dónde venimos. Las anteriores elecciones en esta comunidad, febrero de 2022, fueron la casa de los horrores para el PP. Mañueco obtuvo una victoria pírrica que no satisfizo a nadie y acabó provocando movimientos tectónicos.
El PP acudió entonces a las urnas con una formación fracturada, espionajes intestinos, la guerra civil entre Casado y Díaz Ayuso y una crisis interna que terminó con la dimisión del presidente del partido. La intención de voto........
