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Un partido llamado Nox

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10.03.2026

La negación en política, como una forma de nihilismo, tiene un público fiel, sobre todo en tiempos convulsos. Lo estamos viendo ahora en el partido de Santiago Abascal, Vox, que hace política con la negativa. De Vox ha pasado a ser Nox, podría decirse. Esa es la evolución, y no se tenga en cuenta que las siglas Nox se corresponden con un gas tóxico, un dióxido de nitrógeno muy peligroso para la salud que produce asfixia, bronquitis, asma y no sé qué más. Pero nada bueno, que es lo mismo que podría pensarse de un partido político que se presenta a unas elecciones y, cuando le llega la hora de gobernar, rehúsa, dimite o pone infinitas trabas para eludir la responsabilidad.

Habrá quien diga entre las huestes de Abascal que eso es lo que tienen que hacer si no se aceptan sus principales reivindicaciones; que no pueden supeditarse a las políticas de otros partidos que ellos mismos consideran una derecha impostora, "un populismo peligroso que se echa en brazos de la izquierda", como ha dicho hace poco uno de sus portavoces. Es verdad, no tienen por qué supeditarse al otro, con la salvedad de que, para no correr el ‘grave riesgo’ de tener que dialogar y pactar con los adversarios políticos, habría que desaconsejarles que se presenten a unas elecciones. Porque resulta que la democracia consiste en eso. También lo dijo Churchill: "La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás". Si no se tiene claro este principio básico es que, en el fondo, no se cree en la democracia. De modo que en las circunstancias actuales, lo que tiene........

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