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Un aviso a los políticos y al sindicato de inquilinas: las revoluciones las carga el diablo

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29.05.2026

Es una gran noticia que se haya alcanzado un pacto entre todas las comunidades y el Ministerio para el Plan Estatal de Vivienda. Esperemos que no sea una rareza dado lo que se están jugando todos. Porque ya hay quienes esperan a que los consensos fracasen, apostando al "cuanto peor, mejor", y utilizar el descontento con la vivienda como una herramienta política para cambiar profundamente el país.

Los grandes ayuntamientos como Madrid y Barcelona y las entidades metropolitanas y regionales de todos los colores están construyendo a toda prisa miles de viviendas públicas y cediendo suelo para construir vivienda protegida y asequible. Están proponiendo planes de redensificación y medidas para aumentar la edificabilidad a cambio de que se construyan viviendas asequibles. El Estado intenta que CASA 47 no sea únicamente un rebranding de las entidades de suelo y bienes inmobiliarios ya existentes, sino un instrumento que construya el parque de vivienda social que necesitamos y que se convierta en un vehículo capaz de canalizar tanto la financiación pública de ICO o BEI como captar financiación privada en los mercados de capitales. Pero falta tiempo y falta mucho, muchísimo dinero. Pensemos que construir una vivienda digna, adecuada y del montón cuesta en torno a 150.000€. Y cada año que pasa aumenta la población que viene de fuera en cientos de miles de personas.

Tanto en la izquierda como en la derecha, hay mucho pragmatismo y muchas ganas de solucionar el problema. Quienes no entiendan esto harán un diagnóstico maniqueo e inservible salvo para cebar el relato político de intentar llegar vivos a mañana. Hay mucha gente que está preocupada por la situación y que desde sus responsabilidades de gobierno, sea en los ayuntamientos y comunidades autónomas, sea en el Gobierno central, intenta apagar el titánico incendio que tienen delante con aquellos medios de los que disponen y siguiendo el legítimo mandato -más liberal, o más socialdemócrata- salido de las urnas. Pero el problema es que la vivienda es EL PROBLEMA y, por tanto, la trinchera de la política del día a día no da respiro.

Sobre si intervenir o no el mercado y topar los alquileres, sobre si construir más o menos viviendas, sobre si las VPO deben ser o no protegidas a perpetuidad, deberíamos poder debatir de forma serena, reconociendo la buena voluntad de todos e intentando arrojar un poco de claridad en esta "niebla de guerra" sostenida por una borrachera de "papers" y datos descontextualizados que afirman que nosotros tenemos razón y el de enfrente es un cabrón. Pero parece que es imposible. El........

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