Pregunta lo que quieras
"Pregunta lo que quieras", nos dice la página de apertura de ChatGPT. Toda una declaración de principios. Un nuevo genio de la lámpara que, lejos de concedernos tres deseos, nos ofrece respuestas para cuantas preguntas se nos ocurran.
Los avances tecnológicos de las últimas décadas han hecho posible un acceso universal, inmediato y continuo a la información. También han transformado nuestra manera de relacionarnos con los demás. Antes de las plataformas digitales, la comunicación era esencialmente personalizada y la información seguía cauces relativamente estructurados: llamadas telefónicas y correos electrónicos con nuestros contactos, prensa, libros o medios de comunicación. Hoy una parte creciente de la información circula de forma horizontal, entre desconocidos, sin mecanismos claros de verificación ni responsabilidades definidas.
Este nuevo ecosistema ha revelado además el enorme valor económico de la información. No sólo consumimos contenidos que influyen en nuestra visión del mundo; también generamos constantemente datos sobre nuestros hábitos, intereses y preferencias. Esos datos se han convertido en una mercancía estratégica que alimenta el marketing personalizado, amplía las posibilidades de vigilancia y plantea nuevos desafíos para la privacidad.
La llegada de la inteligencia artificial generativa añade ahora dos fenómenos inéditos: la delegación del conocimiento y la delegación de la decisión.
Tradicionalmente, distinguimos dos formas de pensamiento, una rápida e intuitiva y otra lenta y analítica. La IA introduce una tercera modalidad, externa al individuo: el pensamiento artificial. Utilizada como herramienta complementaria puede ampliar nuestras capacidades. El problema aparece cuando deja de ser un apoyo para convertirse en un sustituto. A este fenómeno se le ha denominado "claudicación cognitiva" y se refiere a la tendencia a aceptar las respuestas de la IA sin someterlas a evaluación crítica. El riesgo no consiste únicamente en cometer errores, sino en dejar de ejercitar las capacidades que permiten detectarlos.
Existe un paralelismo evidente con lo ocurrido con los sistemas de navegación GPS. Gracias a ellos llegamos a los destinos con mayor facilidad, pero muchos hemos perdido parte de nuestra capacidad de orientación espacial. Algo parecido puede suceder con la IA. Diversos estudios sugieren que su uso intensivo puede afectar a habilidades como la argumentación, el........
