Por qué los 32.000 millones del absentismo no se arreglan con fruta fresca
Imaginad la escena. Es un clásico de la televisión. Un dueño de restaurante, visiblemente superado, grita en medio de la sala que "ya nadie quiere trabajar", que los camareros no tienen compromiso y que los clientes son demasiado exigentes. El caos reina. Entonces, entra Alberto Chicote, pasa el dedo por la campana extractora y saca grasa acumulada desde 1998. Abre las neveras y encuentra género podrido. Se sienta con el dueño y descubre que el problema no son (solo) los camareros: es un menú incoherente, unos procesos oxidados y un liderazgo basado en el grito. España es hoy esa cocina.
Las cifras que arroja la radiografía del mercado laboral para el ciclo 2024-2026 son las de una 'Pesadilla en la oficina' a escala nacional. Según datos cruzados de Randstad, Adecco y las proyecciones de AMAT, la tasa de absentismo se ha enquistado entre el 6,6% y el 7,4%. Traducido a realidad operativa: cada mañana más de 1,5 millones de españoles no acuden a su puesto de trabajo.
El coste de esta persiana bajada asciende a más de 32.000 millones de euros anuales en costes directos. Pero, al igual que en el programa de televisión, si nos quedamos en la queja superficial ("la gente se da de baja por nada"), no arreglaremos el restaurante. Estamos ante un fallo multiorgánico y sistémico.
La grasa oculta: un sistema sanitario colapsado y el 'burnout' silencioso
Sería injusto y miope culpar exclusivamente a la gestión empresarial.........
