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Iron Maiden en Lima: tras el enojo de Quito, cuatro bengalas desafiaron el pedido de Dickinson

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18.10.2026

Bruce Dickinson tiene 68 años y la preocupación por un tumor que ya no está. Once años antes, los médicos le sacaron de la base de la lengua lo que amenazaba con quitarle el oficio. Hace cuatro noches, aún se vieron las secuelas en el estadio Olímpico Atahualpa de Quito. Dickinson terminó la decimocuarta canción, “The Trooper”, y en lugar de flamear la bandera del Reino Unido, se detuvo y se fue a los camerinos. Cantó desde el backstage, regresó furioso y pidió que no encendieran bengalas porque, dijo, son veneno para su voz. La noche del sábado, en el Estadio Nacional del Perú, las bengalas regresaron, pero con otro desenlace.

La primera vez que Dickinson vino a Perú, en 2009, él mismo piloteaba el avión que trajo a Iron Maiden al Estadio Nacional. Su experiencia transportando tropas durante el conflicto en Afganistán fue más que suficiente. Esta vez viaja como pasajero, junto a su esposa. El resto de la banda tampoco pide un avión privado donde los rumores varían o se pierden entre “historias de la vida metalera”. Esta vez pasean, se toman el tiempo de ser turistas antes que músicos, para luego presentarse como leyendas más que como veteranos.

La noche del sábado, gente de todas las edades —y diferentes tratamientos capilares— llegó al Estadio Nacional con ropa negra, jeans y parches que muestran sus gustos musicales. Se colaron por cada rincón del recinto y esperaron la salida de Iron Maiden junto a The Raven Age, la banda encargada de encender la noche antes de que subiera la banda........

© El Comercio