Al país no le cabe el voto en blanco
Pico y Placa Medellín
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Por Rubén Darío Barrientos G. - opinion@elcolombiano.com.co
Norberto Bobbio —mediático politólogo de Turín— sostenía que el “no tomar partido” puede tener valor ético pero nula incidencia institucional. Juicio acertado, porque el voto en blanco tiene una paradoja dramática: serena la conciencia propia mientras renuncia a influir en el resultado colectivo. Produce alivio moral, pero invalida la eficacia política. Y acaso esa sea la mayor hipocresía contemporánea para ciudadanos que exigen grandeza histórica, pero rehúyen a la facultad de escoger. En este 2026, no se votará por la perfección, claro está, sino por un rumbo. En suma, el voto en blanco tiene algo de perfume republicano y mucho de comodidad emocional.
Su sustrato permite protestar sin comprometerse, indignarse sin elegir y sentirse virtuosamente limpio mientras otros toman las decisiones reales. Es la versión electoral de lavarse las........
