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Los soldados de la guerra de Putin

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21.06.2026

Ante la amenaza de ataques ucranianos, Moscú celebró el pasado 9 de mayo el Día de la Victoria en la Plaza Roja sin tanques, misiles ni otro equipamiento militar pesado. Vladimir Putin llegó incluso a recurrir a Donald Trump para que pidiera a Volodímir Zelenski que evitara cualquier acción contra el desfile.Aunque Zelenski anunció una tregua temporal, ninguna de las partes respetó finalmente el alto el fuego de 72 horas. Días antes, helicópteros militares habían sobrevolado la capital rusa para interceptar drones similares a los que, el 2 de junio, alcanzaron una refinería en San Petersburgo pocas horas antes de que Putin inaugurara la versión rusa del Foro de Davos.

La guerra soviética contra la Alemania nazi duró, según la narrativa oficial rusa, 1.418 días. La invasión de Ucrania ya ha superado los 1.500. También rebasa la duración de la participación del Imperio ruso en la Primera Guerra Mundial. En un conflicto cada vez más estancado, la ausencia de avances significativos empieza a parecerse más a una derrota que a una victoria.

Putin, como Trump en Irán, creyó que podría doblegar a su adversario en cuestión de días. Sin embargo, Kiev heredó una parte sustancial de la industria militar soviética y ha sabido adaptarla para desarrollar armas relativamente baratas y eficaces. Gracias a ellas ha logrado contener al mayor ejército de Europa y, de paso, acelerar una profunda transformación de las tácticas, tecnologías y estrategias militares.La demostración más espectacular llegó en junio de 2025, cuando 117 drones ucranianos ocultos en camiones destruyeron alrededor de una veintena de bombarderos estratégicos rusos Tu-95 y Tu-22M en una base aérea de Siberia.

Cada uno a su manera, Kiev y Teherán han conseguido poner en aprietos a potencias muy superiores. Pero mientras Trump afirma ahora que le gustaría reunirse con el ayatolá Mojtaba Jamenei, Putin sabe que una fotografía junto a Zelenski podría costarle el poder y, quizá, algo más. La historia rusa ofrece precedentes inquietantes: la derrota de los Romanov en la Primera Guerra Mundial precipitó el colapso del régimen zarista, mientras que el fracaso soviético en Afganistán contribuyó a acelerar la desaparición de la URSS.

Si aceptara congelar la actual línea de frente, Putin apenas podría presentar como logro una estrecha franja territorial en el sur de Ucrania. Según estimaciones de la OTAN, Rusia sufre hoy unas 35.000 bajas mensuales, una cifra superior a su capacidad de reclutamiento, situada en torno a los 30.000 efectivos. Desde febrero de 2022, las pérdidas rusas –entre muertos y heridos– habrían alcanzado 1,4 millones de personas, cerca del 3% de la población masculina en edad militar.

Por ahora, el Kremlin ha conseguido financiar la guerra y evitar una movilización general. Sin embargo, las tensiones son cada vez más visibles. Putin apenas aparece ya en público y pasa buena parte de su tiempo entre distintas instalaciones protegidas repartidas por el vasto territorio ruso.

En abril, por primera vez desde el verano de 2024, el ejército ruso perdió terreno, según el Institute for the Study of War. Ese mismo mes, ataques ucranianos obligaron a cerrar temporalmente los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú. En mayo, centenares de drones alcanzaron la región de la capital en una sola noche. Mientras tanto, en la Duma, el veterano líder comunista Valeri Ziugánov advirtió que en otoño “nos espera una repetición de 1917”.

Reuters estima que los ataques contra infraestructuras energéticas han reducido significativamente las exportaciones rusas de crudo. Paralelamente, Ucrania ha logrado llevar a cabo operaciones de sabotaje y asesinatos selectivos en territorio ruso. En Russia in Public Affairs, son cada vez más frecuentes artículos que sostienen que el objetivo de eliminar un gobierno prooccidental en Kiev sin ocupar la........

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