Estatismo, resentimiento y mercantilismo
El ex ministro de economía del diminuto Castillo, Pedro Francke, que ahora lógicamente lo será del sombrío Sánchez, si es elegido, hacía una confesión de parte cuando declaraba, a la vista de los autos de lujo, que le “pican el ojo” y le “hincan el hígado”. ¿Qué tiene contra los Lambhorgini Francke? Exactamente lo mismo que contra los ricos empresarios burgueses: puro resentimiento.
Gobernantes resentidos son más peligrosos que la maldad pura y dura y que la ambición insaciable de poder, aún como la de Keiko. Lo que no significa que, como persona, como ser humano, ella sea el mal menor sino solo la menos peligrosa en cuanto a política económica, porque ideológica y psicológicamente no hay mal menor sino dos acérrimos enemigos del tierno y cruel Perú.
Y aunque un Rey sin Barba justifique increíblemente en un video el resentimiento social, confundiéndolo con indignación moral, para satisfacción del senderismo y sus representantes políticos y fans. Pero una cosa es “explicar” y otra justificar” el resentimiento. Un sentimiento común no es un re-sentimiento. Por eso volvemos a este escabroso tema. Justificar el resentimiento es como justificar el cáncer o el sida o cualquier enfermedad grave. El resentimiento social, inseparable del estatismo económico, llevan indefectiblemente a la pobreza. No fallan nunca.
Para no tocar los brutales ejemplos de Cuba y Venezuela, piense el lector –estadísticas en mano- en nuestros vecinos más cercanos: Argentina de los Kirchner, Chile de Boric, Bolivia de Evo. Pero los dos candidatos a segunda vuelta son males mayores en un plano determinante de la vida social, el plano ideológico o paradigmático, y están bien vinculados: el catolicismo por la vertiente conservadora y retardataria, y el socialismo populista y estatizante, por la vertiente de izquierda, no menos conservadora y retardataria.
Eso exige algunas aclaraciones, porque se dice que los electores del sur andino no votan en mayoría a favor de candidatos de izquierda por razones de ideología, no han leído los tres tomos de El Capital de Marx, lo cual es cierto. Pero para escoger a un candidato de izquierda están condicionados por fenómenos como la internalización del estatismo (la creencia que el estado es intrínsecamente neutral y bienhechor, resolutor de todos los problemas humanos); la identificación social (el sombrero de Pedro ahora expropiado por el anodino candidato de izquierda) y el resentimiento. Tener un aliado como el insano mental Antauro Humala, que puede ser su ministro, debería ser prueba suficiente de lo que Sánchez tiene en la cabeza, pero en el Perú eso no es suficiente. Por eso es más peligroso
La........
