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Historia en una campana: Los carlistas en Cuéllar en 1838

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02.08.2026

Historia en una campana: Los carlistas en Cuéllar en 1838

Torre de la iglesia de San Miguel en Cuéllar.

Modesto, honrado y trabajador, José Riber y Puerto (II)

Modesto, honrado y trabajador, José Riber y Puerto (I)

El castillo de Turégano. 95 años de monumento nacional

Durante la primera mitad del siglo XIX, seguía activo en la provincia de Segovia un clan de campaneros conocido como “los Diegos”. Eran itinerantes hacedores de campanas que, desde su Meruelo de residencia en Cantabria, acudían allá donde fueran requeridos sus servicios para hacer las campanas a pie de torre. A principios del citado siglo, Ángel de Diego Ballesteros, natural y vecino de la villa cántabra, fundió muchas campanas en Castilla en compañía de su hermano Manuel; murió el primero en Sepúlveda en 1822, “donde se hallaba de transeúnte”, presuntamente fundiendo alguna campana. Siguió activo después Paulino de Diego, documentado en 1840 fundiendo la campana grande y el esquilón de la espadaña de Sanchonuño. La autoría de estas obras queda patente en las epigrafías de las mismas donde siempre hacen constar “los Diegos me fundieron”.

Algún año después, estos campaneros fueron requeridos por el señor párroco y el mayordomo de la iglesia de San Miguel de Cuéllar para refundir el campanón de su torre, que estaba muy malparado. En la leyenda que figura en la nueva campana se dejó escrito: “EN EL AÑO TREINTA Y OCHO FUI DESTRUIDA Y EN EL DE CUARENTA Y SIETE POR LOS DIEGOS FUI FUNDIDA”. La primera de las fechas ha relacionado la causa del mal estado de esa campana con los hechos acaecidos en la villa segoviana durante la primera guerra carlista. En concreto, con la incursión en Cuéllar del jefe absolutista Juan Manuel Balmaseda y su partida carlista en julio de 1838.

El sangriento episodio que vamos a detallar se inscribe en la cruenta guerra civil que sacudió a España tras la muerte de Fernando VII. El brigadier Balmaseda, originario de Fuentecén en la ribera del Duero burgalesa, destacaría como un audaz jefe militar en el bando carlista. Partidario del absolutismo, el burgalés defendió los derechos de Carlos María Isidro a suceder en el trono a su hermano Fernando y con este fin creó su propia unidad de caballería, apoyada por una compañía de tiradores.

Desde su zona de seguridad burgalesa, el cuerpo de ejército de Balmaseda, conocido como los Húsares de Ontoria, intervino en las provincias de Burgos, Soria y Segovia con alguna frecuencia, realizando rápidas maniobras y correrías. Estas acciones están recogidas por el historiador liberal del diecinueve Pirala Criado en su gran obra sobre este conflicto........

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