Cali: reconstruir lo mismo sería fracasar, dejemos de lado la mediocridad
Cali: reconstruir lo mismo sería fracasar, dejemos de lado la mediocridad
El 10 de agosto debería marcar un antes y un después para Cali y el suroccidente colombiano.
No solamente porque la tierra sacudió edificios, sino porque terminó de desnudar nuestras propias grietas: infraestructura rezagada, servicios concentrados, enormes brechas territoriales y una preocupante incapacidad para pensar más allá del siguiente periodo electoral.
Durante años hemos confundido prudencia con falta de ambición. Nos hemos vuelto expertos explicando por qué aquí las grandes cosas no se pueden hacer.
Un metro es imposible, transformar un río es demasiado costoso, desarrollar nuevos aeropuertos suena exagerado, crear centros internacionales de investigación parece reservado para otros países.
Así convertimos el escepticismo en una forma elegante de mediocridad.
Hay que dejar el miedo a pensar en grande, dejar de lado que esas cosas solo pasan en Europa, en Estados Unidos, en Japón, en fin: excusas.
Kobe en Japón, pudo simplemente reconstruirse después del terremoto de 1995.
En cambio, utilizó la tragedia para reorganizar sectores urbanos y desarrollar un ecosistema de investigación biomédica.
Bilbao, España, golpeada por inundaciones y decadencia industrial, recuperó su río, transformó suelo, infraestructura y movilidad y creó una institucionalidad capaz de sostener el proyecto durante décadas.
Medellín comprendió que conectar territorios excluidos con oportunidades también era política social.
Nueva Orleans aprendió después de Katrina que reconstruir sin los barrios puede recuperar edificios mientras destruye........
