¿Independencia o desobediencia?
¿Independencia o desobediencia?
Cada 20 de julio los colombianos celebramos el nacimiento de nuestra República y el inicio del camino hacia la independencia.
No conmemoramos únicamente la ruptura con la Corona española; celebramos una decisión mucho más profunda: sustituir el poder absoluto por el imperio de la Constitución y la ley.
Desde entonces, ningún gobernante está por encima de las instituciones y ningún ciudadano debe obediencia personal al presidente de turno. Nuestra verdadera lealtad es con la Constitución.
Por eso resulta profundamente paradójico e inquietante que, precisamente en vísperas de esta fecha, el debate nacional esté marcado por llamados a la “desobediencia civil”.
Gustavo Petro convocó movilizaciones para este 20 de julio, día en que pronunciará su último discurso ante el Congreso, y ya anunció que tampoco asistirá a la posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto.
La oposición y la protesta pacífica son derechos constitucionales. La desobediencia civil es otra cosa, y confundir ambos conceptos no solo es un error jurídico: puede tener profundas consecuencias políticas y de orden público.
La desobediencia civil no nació para desconocer gobiernos elegidos democráticamente ni para convertir cualquier desacuerdo político en licencia para incumplir las reglas comunes.
Surgió como recurso........
