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El debate sobre el aseo en Cali y la recuperación de Emsirva: una decisión sobre la sostenibilidad de la ciudad

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17.04.2026

El debate sobre el aseo en Cali y la recuperación de Emsirva: una decisión sobre la sostenibilidad de la ciudad

Diego Hau, experto en desarrollo territorial y gerencia pública

El debate reciente sobre la prestación del servicio de aseo en Cali ha estado marcado por afirmaciones que no corresponden a la realidad de la ciudad.

Por eso, es importante comenzar con una precisión: lo que sucede actualmente en la ciudad es un momento de transición en la operación del servicio, que requiere decisiones y acciones responsables con visión de largo plazo.

Reducir esta discusión a la existencia de puntos críticos o situaciones puntuales es sobredimensionar una realidad operativa que está siendo atendida con acciones concretas de la Alcaldía.

Sí, existen puntos críticos y hay retos en la gestión de los residuos desde hace muchos años, pero eso no es una crisis. Es una ciudad que está enfrentando un desafío que requiere decisiones estructurales.

Muchos de los puntos críticos no son fallas del sistema de aseo, sino comportamientos inadecuados con la disposición en horarios incorrectos, arrojo clandestino y falta de cultura ciudadana.

Por eso, el aseo no es sólo una tarea institucional: es una responsabilidad compartida y, por ejemplo, con iniciativas como “Mi Cali Bella”, se busca fortalecer la pedagogía y promover la recuperación y el cuidado del espacio público.

A manera de contexto, es importante señalar que el servicio público de aseo en Colombia (excepto en Bogotá) opera bajo un esquema de libre competencia establecido por la Ley 142 de 1994, en el cual, diferentes empresas pueden prestar el servicio y los usuarios tienen la posibilidad de elegir libremente su prestador.

En Cali, este modelo se ha desarrollado históricamente alrededor de EMSIRVA, empresa pública caleña que está intervenida por el Gobierno Nacional, a través de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, desde el 2005 y en liquidación desde el 2008.

En el marco de esta intervención, EMSIRVA (entre 2008 y 2010) contrató la prestación del servicio a través de cuatro empresas privadas encargadas de la recolección, el barrido y la limpieza.

A su vez, mediante otro operador contratado por Emsirva en 2008, se realiza la disposición final de residuos en la estación de transferencia de Rozo y el relleno sanitario de Yotoco.

Por su parte, según lo establecido en la ley, la facturación del servicio de aseo se realiza a través de EMCALI, lo que permite un sistema unificado para los usuarios de servicios públicos.

Finalmente, la inspección, la vigilancia, el control y el establecimiento de sanciones, le corresponde a la Superintendencia de Servicios Públicos.

Ahora bien, volviendo a la actualidad, el 28 de enero de 2026 finalizó el esquema contractual que venía operando entre EMSIRVA y las cuatro empresas privadas, lo que ha generado desafíos en la operación del servicio. Pese a esto, la recolección no se ha detenido y la ciudad mantiene la cobertura de aseo en las 22 comunas y los 15 corregimientos.

La Alcaldía de Cali, bajo la coordinación de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos – UAESP, viene adelantando acciones administrativas, jurídicas y operativas para garantizar la continuidad del servicio.

En primera instancia, la UAESP convocó reuniones de trabajo con los actores involucrados en el sistema, desplegó acciones de supervisión permanente en el territorio y estableció canales directos para atender de manera efectiva a los usuarios, con reportes periódicos a los organismos de control.

Como resultado de esta gestión, la UAESP ha remitido siete informes a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, documentando los casos evidenciados que podrían indicar presuntas irregularidades en la prestación del servicio.

De manera paralela, la Administración Distrital solicitó medidas especiales ante la Corte Constitucional para defender los derechos de los recicladores y proteger la ciudad de una posible crisis sanitaria y ambiental.

En este marco, el levantamiento de la intervención y la recuperación de EMSIRVA por parte de la ciudad se convierte en una decisión estratégica para Cali.

Evitar la liquidación y reactivar la empresa, permitiría recuperar la capacidad de planeación, inversión, operación y supervisión directa del servicio público de aseo, priorizando el aprovechamiento de los residuos con modelos de economía circular.

Por eso, el Distrito de Santiago de Cali, en cabeza del Alcalde Alejandro Eder, ha adelantado acciones concretas ante la Superintendencia de Servicios Públicos para recuperar la empresa, teniendo en cuenta que, según la información de la Agente Liquidadora, ya se superaron las causales administrativas y financieras que dieron origen a la intervención hace más de dos décadas.

Es así como, en cumplimiento del Acuerdo 561 de 2022 del Concejo de Santiago de Cali, en diciembre del 2024, la Alcaldía suscribió el convenio con Emsirva para recibir los recursos y asumir el pago del pasivo pensional, uno de los principales hitos para la viabilidad de la empresa, teniendo en cuenta que representa más del 70% de su deuda total.

Con base en lo anterior, a lo largo del 2025 la Alcaldía radicó ante el Gobierno Nacional, múltiples solicitudes y propuestas para que la administración de la empresa fuera devuelta al Distrito; sin que se recibiera ninguna respuesta. Y, recientemente, la Administración Distrital radicó, en marzo del 2026, un memorial ante el Tribunal del Valle del Cauca, en el marco de una Acción Popular previamente admitida, solicitando medidas para que se levante la intervención, se le devuelva la empresa a la ciudad y se proteja el patrimonio público de los caleños, representado en los 870.000 usuarios de EMSIRVA, que equivalen al 93% del mercado del servicio de aseo en la ciudad.

Y aquí está el verdadero debate; no se trata de basuras, se trata de definir el modelo de aseo que Cali necesita para el futuro.

Una discusión que debe entenderse dentro de una visión más amplia, de una Cali sostenible y biodiversa, que aprovecha sus residuos para crear valor, generar energía, promover empleos dignos y mejorar la calidad de vida.


© Diario Occidente