Todo viene de China, menos tú
En la actualidad, todo se confecciona en China, Taiwán o la India. A bote pronto, juraría que de esa quema solo se salvan los primeros romances de la adolescencia. Es imposible que esas manos que aprietan tanto y tan fuerte —y que sudan tanto y tan fuerte— provengan de allí. O esos besos de tornillo y esos restregones de palote. Imposible, completamente imposible que esos labios, que mientras se afanan en aprender a besar dan y reciben los besos más hermosos de sus vidas, hayan viajado apilados en el interior de un container y sorteado el control de aduanas. De China, Taiwán o la India podrán ser originarios los calzoncillos, las bragas, ¡los tangas!, los calcetines, los pantalones, las faldas, las camisas, las blusas, ¡los sujetadores!, las “zapas”, las babuchas y hasta las apps de citas, pero esos primeros escarceos que te trastabillan el discurso que llevas ensayando meses, aunque se circunscriba a un “Me gustas, me gustas mucho” y a un “¿Quieres salir conmigo?”,........
