Atentamente, hasta pronto, ¡saludos!
Es agosto, verano en el hemisferio norte, una época de indolencia perezosa bajo el sol, llena de pensamientos tranquilos y reparadores. O lo sería, de no ser por correos electrónicos como el que recibí el otro día.
No conocía al remitente, que escribía para confirmar una próxima cita en una breve nota que terminaba con dos letras aún más breves: “KR”.
Al principio pensé que era un error, pero no. Otro correo del mismo remitente, enviado un día después, terminaba igual. Se trataba de alguien que consideraba que las 12 pulsaciones necesarias para escribir “Kind regards” (Saludos cordiales en español) eran una tarea tan ardua que prefería usar sólo dos.
No lo es, especialmente en un correo profesional dirigido a un desconocido.
Soy consciente de que hay cosas más importantes en la vida que la despedida de un correo electrónico. Pero, dado que pasamos gran parte de nuestra vida escribiendo estos mensajes, parece sensato intentar reducir al mínimo las fórmulas más desafortunadas.
“Sin embargo, no hay excusa posible para expresiones como “Besos”, “Ciao” y otras similares que son demasiado familiares. Estas despedidas nos recuerdan que estas expresiones pueden decirle........
