¿Es de alguien la culpa?
Durante años pensé que estar afiliado a una EPS en Colombia representaba, al menos, una tranquilidad básica. Imperfecta, sí, pero suficiente para sentir que, llegado el momento, habría atención. Hoy, después de 48 horas completas en una camilla sin una atención oportuna, entiendo que esa tranquilidad es frágil, y muchas veces, ilusoria.
Las muertes recientes, una mujer que falleció en Cúcuta esperando un medicamento y un niño de siete años con hemofilia que no recibió sus tratamientos, no pueden explicarse como simples errores administrativos. Son señales claras de un sistema que está fallando justo donde más duele: en la vida humana.
La pregunta sobre quién tiene la culpa exige una respuesta honesta. Algunos señalan al Gobierno Nacional; otros apuntan directamente a las EPS. Pero la responsabilidad real está en un modelo de gestión que, aunque ha tenido logros, no ha garantizado la salud como un derecho efectivo. De nada sirve la cobertura en el papel cuando el sistema se rompe en los momentos críticos, especialmente para quienes tienen menos recursos o viven........
