Celulares: Ciudad y movilidad desordenadas
Por: Johan Steed Ortiz Fernández.
No importa si el celular que lleva en la mano costó quinientos mil pesos o cinco millones. No importa la marca, el modelo, cuántas cámaras tenga ni dónde fue fabricado. Cuando usted mira esa pantalla mientras conduce, todos los celulares hacen exactamente lo mismo: le quitan los ojos de la vía y ponen en riesgo su vida y la de los demás. Da igual el estrato, si es soltero o casado, si conduce carro particular, taxi, buseta, chiva o motocicleta. En Neiva lo vemos todos los días y en cualquier barrio: conductores escribiendo, revisando WhatsApp, buscando una dirección o arrancando en un semáforo todavía mirando la pantalla. Pasando por al lado de los agentes de tránsito que parece que eso no les importara o no forma parte de sus funciones y por lo que se les paga. En una moto resulta aún más difícil de comprender: además de apartar la vista, muchas veces se suelta una mano del manubrio en un vehículo donde el cuerpo está completamente expuesto. Lo grave no es solamente que ocurra. Es que nos acostumbramos. Al carro parqueado donde no corresponde, al servicio público que maniobra donde no debe, a la moto que cruza peligrosamente, al conductor que bloquea una intersección, a semáforos mal sincronizados o que no funcionan, al irrespeto de sus luces, a señales inexistentes o casi invisibles y a conductas incorrectas convertidas en paisaje. También........
