Vuela alto, apreciado Che
Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa
No recuerdo con exactitud el momento en que conocí a Josué “El Che” Manrique. Tal vez porque su presencia habita en mi memoria desde los primeros años de mi infancia, cuando, siendo apenas un niño, de siete u ocho años quizá, visitaba ocasionalmente su casa. Allí, junto a sus hermanos Pipe, Mayo y Otto, organizaban pequeños números circenses que despertaban la risa y el asombro de quienes crecimos en ese rincón del municipio. Eran tiempos sencillos, pero profundamente luminosos.
Años después, ya entrados los noventa y........
