Una prueba de polarización: ¿Cuántos se pondrán de pie cuando suene el himno nacional de De la Espriella?
Alfonso Vélez Jaramillo
Me temo que Abelardo De La Espriella no podrá utilizar su propia versión del Himno Nacional de la República de Colombia, durante los actos protocolarios oficiales de su posesión como presidente, este 7 de agosto.
Me refiero al que utilizó en campaña
El acto de posesión de un presidente se ciñe a normas estrictas de la ley que establece la jerarquía, los símbolos patrios y los discursos. O sea, estos eventos encarnan al Estado o al gobierno.
No estoy en contra de las reformas, menos del tinte político, cada cual manda en su periodo, ni de su voz, porque no lo hace mal como cantante.
Fácil, la bandera, el escudo y el Himno Nacional, nuestros símbolos patrios, son la razón de ser de una sociedad, es nuestra esencia, la que une el vínculo sociológico y nos estimula a cavilar con sentido patriótico.
El himno hace brotar lágrimas fuera del país y nos alegra cuando escuchamos la expresión de nuestras raíces y nuestro entorno social.
Jaime Jaramillo, en su obra “El Pensamiento Colombiano en el siglo 19”, afirma que los símbolos patrios pertenecen al conjunto de rasgos que nos identifica como colombianos, nos con nuestras costumbres y tradiciones, componentes de nuestra cultura.
Y, en términos jurídicos, así sea el primer magistrado de la Nación, no está autorizado para reformar de manera unilateral la música y la letra de nuestro himno nacional.
La ley es la única que puede modificar los símbolos patrios. Al desconocer la competencia de las ramas del poder........
