La ancianita del hacha
La tía Miren pasa ya de los 90, aunque los lleva de manera muy airosa a pesar de caminar apoyada en su andador. Los años no le han quitado energía, siempre garbosa y con un genio vivo y un humor plagado de anécdotas. Siempre va acompañada de su perro Elur, perro fiel y lanudo con mechones a blanco y negro. Es lo más parecido a una persona en perro, capaz de “escuchar” los estados de ánimo de su dueña, capaz de esperar y con un conocimiento claro y una aceptación calmada de su labor en este mundo. De par de mañana salen a pasear por la zona de la Nogalera, esa zona natural que es el tesoro de Burlada. A mediodía dan una vuelta por las inmediaciones de su casa. Y otra vuelta por la tarde cuando el sol ya va cayendo.
Hace años, en uno de esos paseos, en un campo cercano al río Arga la tía Miren se fijó que estaba naciendo un arbolito........
