"Disculpa... es que no has conectado tus auriculares al móvil. Llevas diez minutos con el altavoz a todo trapo pinchando el Dai, dai de Shakira para todo el gimnasio"
Corría en la cinta del gimnasio embutido en licra en pleno reencuentro de septiembre, con auriculares recién estrenados y aislado del universo. A los diez minutos de carrera volaba aupado por esa sensación de sentirse observado. Sudando la gota gorda, poseído por el ritmo, se sentía el rey de la pista. Los vecinos de máquina lo miraban de reojo y el ego, que viaja un par de cabezas por delante del sentido común, dictó sentencia: “Están alucinando con mi potencia física”. Y es que el protagonista, como cualquier otro hubiera hecho, se vino arriba en cuanto le rozaron las miradas: pura vanidad.........
