¿Y si el próximo President fuera hijo de alemanes?
José Félix Pons de Villanueva
¿Y si el próximo President fuera hijo de alemanes?
Debajo del debate político y económico sobre el turismo en Mallorca existe una cuestión mucho más profunda: nuestra capacidad de integrar a quienes viven aquí, trabajan aquí y sienten esta tierra como propia
Dos turistas con maletas caminan por el Passeig del Born de Palma / Redacción Digital
¿Nos podemos imaginar a un alemán, hijo de alemanes y nacido en Mallorca como President del Govern de les Illes Balears?, ¿sería algo negativo, positivo o neutral?, ¿nos conviene o no nos conviene?, ¿es uno de los nuestros?
La pregunta puede incomodar. Y precisamente por eso merece ser formulada. Porque debajo del debate político y económico sobre el turismo en Mallorca existe una cuestión mucho más profunda: la identidad cultural de la isla y nuestra capacidad de integrar a quienes viven aquí, trabajan aquí y sienten esta tierra como propia.
Algo parecido acaba de ocurrir en Alemania. El Land de Baden-Württemberg —uno de los motores económicos del país— acaba de nombrar como presidente a Cem Özdemir. Sus padres llegaron desde Turquía en los años 60 como trabajadores invitados. Él nació y creció en Alemania. Habla un alemán impecable, domina el dialecto suabo y ha desarrollado una carrera política ejemplar dentro del Partido Verde, llegando a ser ministro federal de Agricultura.
Hace cuarenta años, una noticia así habría provocado un terremoto político y cultural en Alemania. Hoy sigue generando debate, pero cada vez más ciudadanos lo ven con naturalidad. No porque haya desaparecido la identidad alemana, sino porque se ha ampliado la idea de quién puede formar parte de ella.
Y ahí aparece una pregunta incómoda para Mallorca: ¿Qué significa hoy ser mallorquín?
Porque la realidad es que miles de........
